Llegado el momento de su muerte, el último hombre sobre la tierra se sentó frente a Dios para su entrevista. Tras pensarlo bien, formuló la única pregunta que tenía permitido hacerle según reglamento.
Al mirar abajo, vio todos los cadáveres que yacían en la tierra seca y agrietada que alguna vez había estado verde y colmada de vida. No había rastro de animal alguno y el aire estaba cubierto por un polvo espeso que había llenado sus pulmones desde que tenía memoria. Recordó las enfermedades, todas: aquellas que tuvo que padecer, otras tantas que había estudiado a lo largo de su vida y las pocas que comenzaban a descubrirse en los últimos tiempos.
Cuando finalmente se acercó Él, miró fijamente al último como un padre mira a un hijo luego de una travesura, con una extraña mezcla de ternura y seriedad.
- ¿Por qué, si es que nos amás tanto, no hiciste nada para revertir esto? - preguntó el hombre compungido mirando el páramo desolado que solía ser su planeta.
- ¿Qué hiciste vos para revertirlo? - respondió Él.
BK.
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