Durante una de las heladas mañanas de la Edad Glaciar, Tolek separó a su hijo Tuluk del resto de la tribu, que se encontraba agrupada en torno a la gran hoguera que vinculaba las rudimentarias viviendas de todas las familias.
- Hijo, has crecido hasta llegar a tu plenitud. Eres todo un hombre. Por lo tanto, deberás ganarte el abrigo apropiado para salir a cazar con el grupo. - sentenció Tolek.
- Deberás tú mismo elegir y matar al búfalo y sacarle el cuero. - explicó el padre. - Luego, deberás curar el cuero al fuego durante todo un día hasta que prácticamente se queme.
Tuluk miró a su padre aterrorizado. Cada palabra le generaba más rechazo.
- Por último, deberás cargar el cuero sobre tus carnes para moldearlo y que te sea cómodo durante las travesías. Dolerá mucho... el dolor incluso será inso-...
Tuluk interrumpió a su padre:
- Papá... papá.... cht! ¡Papá! Creo... creo que prefiero quedarme a cuidar a las crías si no te enojás...
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