jueves, 2 de abril de 2020

20.- Malos entendidos.

 Cuando Jackie regresó del baño a la mesa que compartía con su marido Tom en aquella pizzería de Nashville, su rostro cambió por completo. Dejó a la pequeña Lucy en la silla especial para bebés a su lado y miró fijamente el papel que declaraba la cuenta, pedida por su marido en su ausencia.

Saliendo del baño había descubierto a la distancia como la camarera que los había asistido aquella noche se acercaba con el papel, entregándoselo a Tom con una sonrisa. Éste lo observó y no pudo impedir que se dibujara otra en su rostro, devolviéndosela integramente a la chica.
Jackie sabía que no era una mujer fácil de llevar. Ex voluntaria de la armada estadounidense, no parecía una chica a la que tomar en broma. Los primeros años de maternidad le habían borrado la juventud y aquella noche había hecho lo imposible para ponerse linda y salir, a pesar del cansancio. No habían logrado contactar con la niñera, por lo que debieron llevar a Lucy a su cita.
Tom era neuro-cirujano, un tipo muy bien parecido. No era extraño que las chicas se acercaran a él, de hecho, solían bromear acerca de esto con su mujer. Seguramente la mesera le habría anotado su número en aquel papel. Sin embargo, Jackie no recordó esto, ni nada en particular; cuando con los ojos colmados de lágrimas y ante la mirada incrédula de su marido leyó aquella nota:
- Su mujer debe estar muy orgullosa de estar casada con el hombre que salvó a mi padre. Las pizzas van por mi cuenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un millón de óperas primas

Te invito a ver desde lo alto todo lo que hicimos. ¿Qué opinás, Edrien? Miralo, contemplalo, pero no lo hagas con la mirada humana que todo ...