A la mañana siguiente el embajador de EEUU preguntó extrañado a su guía acerca de un error -seguramente de carácter arquitectónico- que había advertido en el baño de habitación. Resulta que en el había dos inodoros. Lo extraño era que uno de ellos venía con pequeñas modificaciones y parecía la versión reducida del otro.
Mas tarde, al visitar las oficinas de los mas altos funcionarios del gobierno, advirtió perplejo la presencia de dos escritorios. Al preguntarle a su guía este le respondió:
"Funciona igual que los inodoros: uno para la mierda y otro para limpiarla".
B.K.
No hay comentarios:
Publicar un comentario