Abrió los ojos y contempló los mechones despeinados que le caían sobre la frente y se precipitaban como chaparrones húmedos de lluvia sobre sus ojos. Quizás todo había sido un mal sueño, una pesadilla más que con el correr del día terminaría olvidando.
Sin embargo, cuando bajó las escaleras, dirigiéndose al comedor y la cocina, comenzó realmente el calvario del sinsentido y la duda. Cada escalón que pisaba era un grito imperante reclamando certezas que nunca llegarían. Estaría realmente pisando aquella áspera madera con sus pies todavía descalzos, o todo eso era una alucinación, una de las tantas trampas que le jugaba su mente en el engaño colectivo al que llamamos vida? El chirriante sonido de las tablas que entraba y colmaba sus oídos, acaso sería el transcurrir de las ondas chocando con las paredes de aquella casa o simplemente un ilusorio playlist cuidadosamente ordenado para activarse ante determinadas situaciones "sonidodeescalón.mp3" que alguien quién sabe donde accionaría cuando fuera preciso.
Al untar la manteca en las tostadas a medio quemar (debido al arrebato causado por un cuestionamiento previo acerca del accionar de la tostadora) se percató del brillo del producto al pasar del estado sólido al liquido, entrando en contacto con la tibia superficie de la rebanada de pan. Aquella imagen colmó sus ojos, sería acaso el gusto salado de aquella combinación otra de las tantas trampas tendidas en su camino? Una cabriola más del destino para demostrar que no somos superiores a nada?
Decidió tomar un sorbo de café, para contrarrestar aquel sentimiento de vacío con algo aún mas amargo. Pero al levantar su taza se percató de la inscripción. Su nombre se erguía en letras de un azul intenso profanando el blanco puro de aquel objeto. Inspeccionó cada letra con cautela, con la fría pericia de los detectives que tanto había leído durante su infancia. Analizó la sonoridad de cada una de ellas por separado, y luego el conjunto. Por qué tenía ese nombre? Se reconocía acaso detrás de aquellas letras que había sido obligado a usar como escudo ante el mundo durante toda su vida? Su boca se empastaba cada vez mas al tratar de pronunciarlo. Pensó en el nombre de todos sus seres queridos, sorprendiéndose al no poder vincular los rostros con las palabras que los nombraban. El significado había quedado huérfano de significante. Sintió un vacío horrible. Pero al menos era lo único verdaderamente suyo.
Decidió finalmente faltar al trabajo. Resolvió inútil llamar e informar acerca de su ausencia ya que probablemente aquel lugar sería otra ilusión vacua de la maquinaria mayor. Otros tantos piolines del titiritero detrás de la cortina.
Se recostó en la cama que apenas unas horas atrás había sido testigo de su nuevo renacer, dudando aún si estaba levitando en el aire dentro de una simulación o si realmente aquel colchón estaba soportando su peso. Para dormirse y quizás, al cerrar los ojos, volver a sentirse verdadero. Al menos hasta mañana.
B. K.